Cómo ser amigo de tus pensamientos

Hazte amigo de tus pensamientos

Durante este mes centraremos la práctica a la observación de los pensamientos, a una contemplación ecuánime y sin juicio de todo eso que aparece como pensamiento en mi espacio de conciencia. Los pensamientos en sí son neutros, no significan nada porque solamente son información, son una forma de energía si así prefieres verlo, es nuestra mente la que les da una interpretación y un significado, y ahí es donde aparece la dicotomía de sentir que este pensamiento es bueno o es malo, me gusta o no me gusta, me atrae o me repele.




Al situarnos es esa posición de observador, ese lugar de presencia, podemos ser conscientes de la distancia que hay entre esa presencia y todo lo que aparece delante de nuestro espacio de conciencia, y podemos distinguir claramente que lo que soy yo en esencia, ese observador o esa presencia, no es lo mismo que los pensamientos. Al ser conscientes de que mi Yo profundo o real está más allá de los pensamientos, puedo comenzar el proceso de desidentificación de estos, me desengancho de los pensamientos y puedo tomar conciencia de que estos no me pueden hacer sufrir, puedo tratarlos a todos con la misma ecuanimidad.


No tenemos que olvidar que el yo superficial, el personaje, en sí también es una forma de pensamiento, y del mismo modo me puedo ir desenganchando de ese personaje que me he creído que soy cuando en realidad soy algo mucho más amplio que ese personajillo, somos en esencia ilimitados, y desde ese vivirme sin límites puedo alcanzar una vida más expandida y sin sufrimiento añadido por la falsa interpretación de los pensamientos.


Y para profundizar de forma experiencial sobre lo ya comentado, te propongo dos meditaciones, haz que tu práctica sea como un juego en el que solamente observas, sin ninguna pretensión de que tenga que aparecer ningún estado especial, lo que se te presente vívelo como un regalo, como algo que tenía que presentarse, y cada pensamiento que aparezca en tu mente sencillamente obsérvalo desde la distancia y agradécele la posibilidad que te da de poder ejercitarte en el cultivo de tu atención.


1º Cada vez que aparezca un pensamiento en la mente mientras meditamos, nos preguntamos ¿De dónde surge ese pensamiento?

Al rato nos daremos cuenta de que un pensamiento surge y se extingue, y después hay espacio, al situarnos en ese espacio podemos ser testigos del nacimiento y fin de los pensamientos. Podremos despegarnos por tanto de los pensamientos, todo con lo nos identificamos es una experiencia limitadora.



2º Cada vez que aparezca un pensamiento en la mente mientras meditamos, nos preguntamos ¿Qué me hace sentir este pensamiento?

Ahora observo tanto los pensamientos, como lo que me hacen sentir (aversión o atracción, placer o desagrado), observo sin juicio, con sinceridad, sólo es un juego para ejercitarnos en descubrir que son los pensamientos y como me siento con ellos. También iré descubriendo que cuando no hay pensamientos mi sentir es Paz y conexión con la Vida.



Y para culminar te dejo un bello poema de Rumi, titulado la casa de huéspedes, que muy bien enlaza con el tratamiento que podemos hacer a los pensamientos, sensaciones y emociones.


La casa de los huéspedes


El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada mañana un nuevo recién llegado.

Una alegría, una tristeza, una maldad

Cierta conciencia momentánea llega

Como un visitante inesperado.


¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!

Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,

Que vacían tu casa con violencia

Aun así, trata a cada huésped con honor

Puede estar creándote el espacio

Para un nuevo deleite


Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,

Recíbelos en la puerta riendo

E invítalos a entrar

Sé agradecido con quien quiera que venga

Porque cada uno ha sido enviado

Como un guía del más allá.



Un abrazo y buena práctica

www.eltaoesvida.com

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